MASÍAS DE SEGORBE

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Contenido:

Libro: Masías de Segorbe

Autor: Placido Benet Muñoz

Editan: Instituto de Cultura del Alto Palancia y Construcciones Rafael Zarzoso

Colabora: Ayuntamiento de Segorbe.

Año: 2025

D.L.: CS-678-2025

ISBN: 978-84-946409-9-5

Páginas: 175

 

Resumen:

El libro nos invita a conocer un total de dieciséis masías segorbinas, la mayor parte ubicadas en las estribaciones de la sierra de la Calderona. De algunas no quedan sino ruinas cubiertas por la vegetación. Es el caso de Árguinas, aunque tal vez sería posible hallar vestigios de viejas construcciones en las partidas de Campillo y Ruvial. Otras continúan explotadas por sus actuales propietarios y siguen rindiendo beneficios aceptables: Ferrer, Valero, la Virgen, la Hoya, Elvira. Entre estas, el llamado Mas de Valero dispone de un estudio histórico modélico, publicado en 2021 por Vicente Gómez Benedito tras un laborioso y fecundo trabajo de investigación. Otras, como la Masía Ferrer cuenta con el atractivo añadido de las lagunas artificiales de la Rosa y del Portillo, y de la casi bimilenaria olivera conocida como Morruda. Algunas llegaron a poseer –y todavía conservan, como la Masía de la Virgen– capillas que se utilizaban como oratorios y en las que ocasionalmente se celebraban oficios religiosos: Árguinas, la Hoya, Valero, la Virgen. No resulta fácil determinar el origen de estas edificaciones. Una parte relevante de las mismas se remonta a los siglos XVIII y XIX. Entre ellas, por ejemplo, la Masía Nueva proclama su juventud con su mismo nombre. La construcción de otras, como la Masía de Tristán, corresponde a comienzos del siglo XVII. Unas pocas, sin embargo, son de origen medieval. Es el caso del Mas de Valero o la Masía de la Rodana. La Rodana pertenecía a la reserva del ducado de Segorbe. Su explotación era arrendada anualmente a diferentes postores. Su rendimiento para la hacienda señorial pasó de 20 libras anuales a finales del siglo XVI a 25 libras a comienzos del XVII. El paso del tiempo y el declive de su rentabilidad explican que no pocas, como la Mocha, Jesús del Monte, Tristán y Paulo o de Geldo, se encuentren en un punto de conservación muy precario. Otras, sin embargo, se hallan en un estado más que aceptable gracias al interés de sus propietarios por evitar su deterioro: así la Rodana o Marín.

El atractivo paisajístico y patrimonial de este conjunto de masías resulta innegable. El desempeño de las actividades que en algunas de ellas continúan teniendo lugar autoriza a confiar en su viabilidad futura. Pero una visita detenida a las masías más cercanas a Segorbe, con el libro de Plácido Benet como vademécum, permite constatar el potencial que estas
antiguas edificaciones rurales y su entorno albergan dentro de una comarca que aspira a crecer y necesita reinventarse constantemente para conseguirlo.