23 Mar Viernes 27 de marzo, proyección en Segorbe de La cena
El próximo viernes 27 de marzo, a las 22:00 horas, se proyectará en el Teatro Serrano de Segorbe la película “La cena”, de Manuel Gómez Pereira. El acto está patrocinado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Segorbe y cuenta con la colaboración del Asociación Audiovisual Rosalea.
Sinopsis
Dos semanas después de acabar la Guerra Civil, Franco solicita una cena de celebración en el Hotel Palace. Un joven teniente, un maître meticuloso y un grupo de prisioneros republicanos expertos en cocina, deben preparar un banquete impecable en tiempo récord. Todo parece ir sobre ruedas, pero en la cocina se trama algo más que un menú: la fuga está servida.
Crítica de la película
El director Manuel Gómez Pereira, que en los años noventa definió buena parte de la comedia española, traslada ahora su estilo a un terreno más complejo. Pese a que sus marcas personales están presentes en los diálogos rápidos, enredos corales y el humor que surge del choque entre personajes de distinta clase y condición, el director añade en “La cena” un componente ético. Y es que, la risa se convierte en mecanismo de supervivencia y resistencia, nunca en burla gratuita. En este sentido, se podría leer la película como una apuesta arriesgada, ya que bordea continuamente la línea que separa lo cómico de lo dramático. Sin embargo, el director logra un equilibrio digno, apoyado en un guion de Joaquín Oristrell (El campeón) y Yolanda García Serrano (Un funeral de locos) que entiende la cocina como espacio teatral donde cada movimiento importa.
El reparto es otro de los grandes aciertos de la película. Mario Casas ofrece una interpretación contenida, más gestual que verbal, transmitiendo la tensión de un hombre atrapado entre el deber y la esperanza de algo mejor. Por su parte, Alberto San Juan aporta su habitual ironía, modulada con suma inteligencia, mientras que Asier Etxeandia pone el toque excéntrico y peligroso. Alrededor de ellos, veteranas como Elvira Mínguez refuerzan la verosimilitud de la propuesta, demostrando que la película se sostiene tanto en los diálogos como en la química entre intérpretes. Ese coro de voces y gestos es, en realidad, la verdadera fuerza de la cinta, puesto que convierten a la cocina en un escenario de vida y dignidad, donde los personajes secundarios tienen tanto peso como los protagonistas.
Visualmente hablando, La cena destaca por la recreación histórica. El contraste entre el brillo del salón y la crudeza de las cocinas subraya la desigualdad entre vencedores y vencidos. La dirección de arte es minuciosa en los uniformes, la vajilla y la atmósfera, sin caer en el academicismo; mientras que la fotografía de Aitor Mantxola aprovecha la luz para marcar la diferencia entre la apariencia festiva y la realidad oscura que late tras las paredes.