19 Oct Jueves 22 de octubre, proyección en Altura de la película Lo que queda de ti
El próximo jueves 22 de octubre, a las 17:30 horas, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Altura se proyectará la película “Lo que queda de ti”, de Gala Gracia, dentro del IX Ciclo Nacional de Cine y Mujeres Rurales, impulsado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La lista es larga y va en aumento: Elena López Riera, Carla Simón, Celia Rico, Pilar Palomero, Itsaso Arana, Meritxell Colell, Lucía Alemany, Carlota Pereda, Estibaliz Urresola, Diana Toucedo, Macu Machín… Todas estas cineastas han hecho por lo menos una película en la que han arrinconado la habitual oscuridad del asfalto urbano para buscar en el ámbito rural la luz primigenia y pura.
En “Lo que queda de ti”, su primer largometraje, Gala Gracia se añade a esta fecunda tendencia, columna vertebral del mejor cine español actual. Parte la directora y guionista de una base argumental no particularmente original: una mujer regresa al terruño pirenaico donde nació con motivo del fallecimiento de su padre, reencuentra a su hermana y paulatinamente surge en ella el dilema crucial de regresar a Nueva York, donde le espera una próspera carrera musical, o quedarse en el campo fértil que la vio nacer a cuidar la granja y las ovejas. Gracia aborda esta trama con admirable tacto psicológico en la evolución emocional de la hermana recién llegada, modera los enfrentamientos y reproches entre los dos personajes, puntuales y en ningún momento exageradamente dramáticos (aunque se cuelan algunas frases de manual: “¡Se tenía que morir papá para que vinieras!”, por ejemplo), y observa con mirada limpia, realista, todo cuanto acontece en la granja: aquí se ve a las protagonistas trabajar reiteradamente, de día y hasta de noche, y trabajar bien; se nota que Manzanares y Cervantes aprendieron a asistir al parto de una oveja, sacar el rebaño a pastar, reponer su comida, levantar una cerca, cargar pesadas balas de paja, romper la capa de hielo del abrevadero después de una noche gélida, incluso vacunar a los animales. La vida campestre es dura, no idílica, pero acaso sea en ese espacio abierto y oxigenado donde los sentimientos y los afectos fluyen de la manera más auténtica.