Sábado 17 de octubre, proyección en Viver de La buena letra

Sábado 17 de octubre, proyección en Viver de La buena letra

Hoy sábado 17 de octubre, a las 19:00 h, en la Casa de la Cultura de Viver se proyectará la película “La buena letra”, de Celia Rico, dentro del IX Ciclo Nacional de Cine y Mujeres Rurales, impulsado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

La directora sevillana Celia Rico regresa a la gran pantalla con su tercer largometraje, “La buena letra” (2025), adaptación de la novela homónima de Rafael Chirbes. En esta ocasión, la historia gira en torno a Ana, una joven de un pueblo valenciano que, en plena posguerra, se ve obligada a asumir la responsabilidad de mantener unida a su familia. Desde su aparente serenidad y sentido del deber, Ana se entrega por completo al cuidado de los suyos, aferrándose a la perfección y a la “buena letra” como salvación para cicatrizar las heridas que dejó la Guerra Civil.

Para dar vida a este universo, Celia Rico se rodea de un elenco notable, encabezado por Loreto Mauleón en el papel protagonista y acompañada por Enric Auquer como Antonio. Mauleón ofrece una interpretación serena, precisa, profundamente contenida: una mujer de pocas palabras, pero con un mundo interior con mucho que decir.

A través de su mirada, el espectador se acerca al verdadero significado de la corrección, de ese afán de hacer lo correcto incluso cuando el entorno se desmorona.

Por su parte, Enric Auquer vuelve a encarnar con a un hombre de época. En este caso, un vividor que apenas logra permanecer en casa, cargando con sus propias ausencias y contradicciones. El reparto lo completan figuras como Roger Casamajor, una excelente Ana Rujas y Teresa Lozano.

En el plano técnico, Rico apuesta, junto a la directora de fotografía Sara Gallego, por una estética profundamente intimista. Es notoria la escasez de planos compartidos: rara vez hay más de dos personajes en pantalla al mismo tiempo, reforzando así la sensación de distancia emocional entre los miembros de la familia. Los planos secuencia aparecen con puntual precisión, buscando reunir, aunque sea por instantes, a personas que parecen condenadas a la separación.

Narrativamente, la estructura en cuatro capítulos permite fragmentar la historia en bloques emocionales que reflejan las distintas miradas y heridas dentro del núcleo familiar. A menudo, las escenas se construyen a partir de dúos. Relaciones marcadas por lo que se dice y, sobre todo, por lo que se calla. El uso del fuera de campo, elemento habitual en el cine de Rico, vuelve a cobrar aquí especial relevancia: lo que no se muestra se convierte en el verdadero protagonista.